Baruch de Spinoza

Por José Romero

1. Introducción a la filosofía de Spinoza

Spinoza fue un filósofo judío holandés cuya familia era de origen castellano (el nombre original de su apellido es Espinosa). Se le considera como uno de los tres grandes filósofos que inauguraron la filosofía racionalista moderna en el s. XVII, después de Descartes y junto a Leibniz, en oposición a la filosofía empirista moderna, inaugurada por Locke, Berkeley y Hume (en los siglos XVII y XVIII).

Spinoza fue el más consecuente de los filósofos racionalistas, dado que defendió la completa autosuficiencia de la razón tanto para comprender la totalidad de la realidad como para alcanzar la felicidad. Se opuso al empirismo, al considerar que la experiencia sensible nos da necesariamente una imagen parcial y deformada de la realidad, debido a la finitud de nuestra capacidad sensible. En cambio, pensaba que todo conocimiento producido únicamente por la razón puede demostrarse a sí mismo sin necesidad de recurrir a la experiencia sensible ni a ninguna autoridad exterior, como sucede con los teoremas de la geometría.

Su principal propuesta filosófica fue una ética racional alternativa a la religión judeo-cristiana dominante en la Europa de su tiempo. En lugar de concebir a Dios como un ser personal dotado de voluntad con un poder y saber infinito, lo definió como una sustancia que abarca la totalidad de lo real, identificándolo, de hecho, con la Naturaleza.

También negó que el alma humana fuese una sustancia, esto es, un ente siempre idéntico a sí mismo, y la concibió como un “modo” o porción de un pensamiento preexistente a cada mente individual, cuya esencia consiste en el esfuerzo o deseo (“conatus” en latín) de seguir existiendo en oposición al resto de fuerzas de la Naturaleza.

En política, defendió la separación de la iglesia respecto al estado, así como la libertad de expresión como base de la convivencia, y la democracia asamblearia como forma política que mejor asegura la paz.

Puede decirse que la filosofía de Spinoza se sitúa en las antípodas de Platón. Al igual que éste, consideró a la geometría como el modelo de conocimiento por excelencia, pero mientras que Platón afirmaba que la realidad estaba escindida en dos mundos, uno inteligible, puro, compuesto de formas siempre iguales a sí mismas, y otro sensible, compuesto de cuerpos materiales, ininteligible, impuro y en perpetuo movimiento; Spinoza consideraba que la realidad es una unidad plenamente inteligible, no compuesta de formas, sino de fuerzas. Es decir, defendió la inmanencia, unidad y racionalidad de todo lo real, en oposición a la tesis de la existencia de un mundo ideal transcendente al material.

Debido a su oposición a las religiones dominantes, Spinoza fue uno de los filósofos más censurados de la historia. Sin embargo, su filosofía tuvo gran influencia en buena parte del pensamiento posterior. Influyó en la tesis de la identidad entre lo real y lo racional característica de la  filosofía de Hegel, en el concepto de ideología de Marx; Nietzsche lo consideró explícitamente como precursor, e inspiró la crítica de la noción de “sujeto” que llevó a cabo buena parte de la filosofía francesa del s.XX, como es el caso de pensadores como Althusser, Deleuze, Foucault y Derrida.