El pensamiento de Copérnico

1. Las antiguas cosmologías antiestáticas

Ya entre los primeros filósofos griegos, algunos defendieron cosmologías antiestáticas, es decir, que rechazaban que la Tierra permaneciese inmóvil en el centro del universo. Unas le concedían un movimiento de rotación sobre su eje, otras uno de traslación alrededor del Sol. En todo caso, todas ellas mantenían que la Tierra poseía algún tipo de movimiento. Sin embargo, no llegaron a imponerse, triunfando las teorías que mantenían la inmovilidad de la Tierra y la situaban en el centro del universo. Todos ellos afirmaban que la Tierra está en movimiento y que es un cuerpo celeste entre otros muchos.

A) Los pitagóricos (siglo –VI)

Los pitagóricos, por ejemplo, afirmaban que en el centro del universo se encontraba un fuego, el altar de Zeus, rodeado por la gigantesca esfera de las estrellas, y que la Tierra era un cuerpo más, moviéndose alrededor del fuego central en círculo. Para los pitagóricos el universo está animado, y la presencia del alma se manifiesta en el orden y en la regularidad de sus movimientos, incluso en el de los planetas, aparentemente desordenado. El universo se presenta así como "un todo ordenado", como un cosmos, en el que todas sus partes se encuentran sometidas a las leyes de la armonía. Esta armonía se encuentra sobre todo en las partes superiores, donde se observa en la regularidad del movimiento de los astros, mientras que en el mundo inferior las cosas están parcialmente entregadas al desorden. Pero ambos mundos se encuentran ligados por la presencia en ellos del alma, en perpetuo movimiento: en el inferior y el el superior, por la que se asemejan. Siguiendo a Aristóteles, en su obra De caelo, libro 2, 13:

La mayoría de los pueblos dicen que la Tierra está situada en el centro del universo, pero los llamados pitagóricos, de Italia, sostienen lo contrario: dicen, en efecto, que en el centro está el fuego y que la Tierra es una de las estrellas que, al moverse circularmente en torno al centro, produce el día y la noche. Además imaginan otra Tierra en oposición a la nuestra, a la que llaman antitierra (…) Basándose en estos razonamientos, opinan que no es la Tierra quien ocupa el centro de la esfera, sino el fuego (…); al centro, o mejor, al fuego que ocupa ese lugar le llaman "guardia de Zeus", como si la palabra centro fuera completamente inequívoca y el centro de la figura matemática y el de las cosas fuera también el centro natural.

B) Demócrito (siglo –V)

La cosmología de Demócrito parte de la consideración de la existencia de lo lleno (los átomos) y lo vacío, para explicar el movimiento, en un universo infinito. Demócrito fue un poco más lejos que los pitagóricos, ya que rechazaba incluso la existencia de límites para el universo: no hay ninguna esfera de estrellas que limite el universo; el universo es infinito y en él la Tierra es un planeta más, que ni está en reposo ni es el centro del Universo (un universo infinito no tiene "centro"). Además, afirmaba que hay o puede haber otros mundos.

C) Heráclides del Ponto (siglo –IV)

En el siglo -IV, Heráclides del Ponto, aunque admitía la esfera de las estrellas fijas como límite del universo, defendía que algunos planetas, como Venus y Mercurio, giraban alrededor del Sol, pero mantenía el sol y la luna girando en torno a la Tierra.

D) Aristarco de Samos (siglo – III)

Aristarco de Samos destacó en matemáticas y astronomía en la antiguedad. Fue el primero que calculó las distancias de la Tierra al Sol y a la Luna, valiéndose de procedimientos geométricos basados en la medida de los ángulos que crean ambos astros con la Tierra, al estar en determinadas posiciones. Aunque las distancias obtenidas por Aristarco respecto a la distancia a que se encuentra el Sol está muy alejada de la realidad, sus cálculos sirvieron de referencia a los astrónomos durante los siglos posteriores. Lo interesante de sus cálculos es que le llevaron a proponer la hipótesis heliocéntrica, rechazando el lugar central de la Tierra, basándose, pues, en los datos de la observación, en un contexto intelectual que estaba ya dominado por las hipótesis geocéntricas, como la aristotélica.